El Mejor Amigo de Tu Edificio o Condominio

En todo inmueble donde hay varios copropietarios es necesario velar para que se paguen las cuentas, se contrate al personal, se realicen las mantenciones y las inversiones necesarias para que todo funcione bien y no se presenten grandes inconvenientes. ¿Quién es el responsable? El administrador. Uno que haga bien su trabajo puede hacer la diferencia.

Llevar el día a día de un inmueble donde coexisten bienes comunes –un edificio o condominio- no es fácil: hay que tener el tiempo, la paciencia, la disciplina y el talento para hacerlo. La Ley de Copropiedad Inmobiliaria establece que esta función recae en el administrador, el cual es elegido por la asamblea de copropietarios y durará en su cargo tanto tiempo como cuente con su confianza. Y es que, se quiera o no, todas las viviendas con áreas comunes tienen gastos y mantenciones de los cuales hay que hacerse cargo.

“El administrador tiene que encargarse de generar todos los pagos de proveedores y servicios de la comunidad, preocuparse de la parte contractual y pago de remuneraciones de los trabajadores, dirigir y controlar la operación del condominio, proponer a la comunidad proyectos y acciones de inversión que permitan que el condominio mantenga o mejore su plusvalía, y es aquel que debe velar para que los residentes, usuarios y el personal cumplan con la Ley de Copropiedad Inmobiliaria, el Reglamento de Copropiedad de la Comunidad y el Reglamento Interno”, resume Javier Salas, quien cuenta con ocho años de experiencia y administra 14 edificios y condominios.

Otras funciones incluyen citar a la asamblea de copropietarios, cobrar los gastos comunes, representar en juicios a los copropietarios y suspender la luz de un departamento, con previo acuerdo del comité de administración, si el dueño se encuentra moroso en tres o más cuotas.

“El buen cumplimiento de las funciones de un administrador permite que un condominio funcione en régimen”, agrega Salas. Sin embargo, la clave de un buen administrador está en su gestión: debe ser proactivo y no reactivo, anticipándose a los problemas e informando de lo que se debe hacer antes de que los propietarios perciban los inconvenientes en el condominio o edificio.

Cualquier persona natural o jurídica puede ser administrador y su designación debe constar en escritura pública. Sin embargo, se recomienda que sea una persona profesional con estudios universitarios afines al rol que va a desempeñar. También se sugiere que haya hecho el curso de Administración de Edificios del Colegio de Gestión y Administración Inmobiliaria de Chile (CGAI).

El administrador debe rendir cuentas al comité de administración cuando este lo requiera, a lo menos una vez al año y cuando culmine su función. Lo ideal es que informe de los gastos y de su gestión en forma mensual, para evitar sorpresas en los copropietarios y residentes.